Negociar en EE.UU. no es igual que negociar en América Latina. Comprender esto puede significar cerrar o perder una oportunidad.
Preparación exhaustiva
Un empresario estadounidense espera que llegues preparado:
- Datos financieros
- Proyecciones
- Estudios de mercado
- Propuesta concreta
- Improvisar rara vez funciona.
Velocidad en la toma de decisiones
El mercado estadounidense es dinámico. Las oportunidades no esperan.
Si tu empresa tarda semanas en responder, probablemente alguien más cerrará el acuerdo.
Contratos claros y detallados
En EE.UU., el contrato es la base de la relación. No es desconfianza: es profesionalismo.

Las condiciones deben estar por escrito:
- Tiempos
- Entregables
- Penalidades
- Responsabilidades
Cultura del “win-win”
El modelo estadounidense busca beneficios mutuos, pero con claridad en márgenes y expectativas.
Ciudades como Chicago, Dallas y Atlanta son ejemplos de mercados altamente competitivos donde la negociación eficiente es clave.
Conclusión
Negociar en EE.UU. exige profesionalismo, velocidad y precisión. No es más difícil: es diferente.






